El primer paso
Este es el primer paso en la escritura de mi supuesto libro...
El que espero terminar alguna vez y del que espero que tenga el material que siempre quise encontrar en un libro, un poco de autoayuda, algo de filosofía, algo de política, algo de mágia.
Es una tarde, antes del comienzo del Otoño en Chile, estoy en una oficina oscura y sin pretender que esto sea una autobiográfia, espero que suene a tiempo real y transporte al interesado al tiempo y lugar donde fué escrito esto, pero como es por etapas, en condiciones laborales que no son las optimas, en varios equipos distintos y con la falta de concentración que implica.
Es la historia de cualquier persona de hoy que trabaja en un determinado lugar bajo presiones que son bastante molestas y que contribuyen a un gríto de crítica social, sobre la moderna esclavitud, tanto de empleados de oficina como de cualquier otro trabajador que llega a su casa muerto de cansancio.
La música clásica que suena en la radio que le regalé a Alfonso, un profesor de amplia cultura general, y que camina apoyado en dos muletas, hace que escuche música clásica todo el día, salvo por los problemas de enchufes que para enchufar el calentador de agua para tomar café, la extensión y el triple no dan abasto, ya me pasó que el sistema operativo no es encontrado por la pc, cuando la enciendo y después de intentarlo varias veces consigo ponerla a trabajar, un problema de la pila me dijo Eduardo, el profesor que tiene a su cargo el hardware.
Hace poco me vino a interrumpir el vice rector para que terminaramos a último momento el cambio de sillas para unas salas, todo el día estuvimos con eso, y se supone que mi habilidad es escribir...
Esto de ser nomade de equipos computacionales, usando la máquina que pueda y cuando pueda es como una tonta aventura, cada persona en una oficina tiene la paranoia de no dejar usar su equipo, miedo que vean porque sitios navega y que archivos tiene, algo que la seguridad informática tiene solucionado hace rato...
El que espero terminar alguna vez y del que espero que tenga el material que siempre quise encontrar en un libro, un poco de autoayuda, algo de filosofía, algo de política, algo de mágia.
Es una tarde, antes del comienzo del Otoño en Chile, estoy en una oficina oscura y sin pretender que esto sea una autobiográfia, espero que suene a tiempo real y transporte al interesado al tiempo y lugar donde fué escrito esto, pero como es por etapas, en condiciones laborales que no son las optimas, en varios equipos distintos y con la falta de concentración que implica.
Es la historia de cualquier persona de hoy que trabaja en un determinado lugar bajo presiones que son bastante molestas y que contribuyen a un gríto de crítica social, sobre la moderna esclavitud, tanto de empleados de oficina como de cualquier otro trabajador que llega a su casa muerto de cansancio.
La música clásica que suena en la radio que le regalé a Alfonso, un profesor de amplia cultura general, y que camina apoyado en dos muletas, hace que escuche música clásica todo el día, salvo por los problemas de enchufes que para enchufar el calentador de agua para tomar café, la extensión y el triple no dan abasto, ya me pasó que el sistema operativo no es encontrado por la pc, cuando la enciendo y después de intentarlo varias veces consigo ponerla a trabajar, un problema de la pila me dijo Eduardo, el profesor que tiene a su cargo el hardware.
Hace poco me vino a interrumpir el vice rector para que terminaramos a último momento el cambio de sillas para unas salas, todo el día estuvimos con eso, y se supone que mi habilidad es escribir...
Esto de ser nomade de equipos computacionales, usando la máquina que pueda y cuando pueda es como una tonta aventura, cada persona en una oficina tiene la paranoia de no dejar usar su equipo, miedo que vean porque sitios navega y que archivos tiene, algo que la seguridad informática tiene solucionado hace rato...